Regalo de Reyes

Imagen de CatLart

Estaba bajo la mesa de la recepción de NotinganPrisas revisando los bajos fondos.
Un enchufe no funcionaba, los de mantenimiento están de vacaciones y un electricista cobra dinero por venir.
Aunque un enchufe no tiene botones, se suelen conectar cacharros con botones, así que es cosa del BOFH...

De repente oigo una voz grave que habla con la chica de recepción.

- Buenos días.
- Buenos días señor. ¿En qué puedo ayudarle? -Responde
- Quería hablar con el responsable de informática.

Me mira de reojo y le digo que no con la cabeza.
- Ahora mismo está resolviendo una incidencia. ¿De qué se trata?
- Es un tema personal, espero a que termine.

¿Personal? por la voz y la sombra intuyo a una persona muy grande, hago un rápido repaso a mis últimos actos por si acaso quieren usar una violencia descomunal contra mí frágil persona y no... no creo que quiera darme una paliza, así que decido aparecer.

Me levanto raudo y veloz, con la agilidad sólo comparable con la de un hipopótamo subiendo a un árbol a la vez que grito.

- ¡TACHÁN! ¿Quién osa a invocarme?

El tipo se gira, no tiene cara de simpático y ni siquiera se ha asustado un poco.
- Soy CatLart, la puta, perdona... oficialmente "El informático".

No cambia el gesto serio, sólo abre la chaqueta y saca una placa.

- Policía. ¿Podríamos hablar con usted en privado?
- Hombre, en privado en privado, acabamos de conocernos...

Nada, que el tío no cambia el gesto.

- Sí claro, venga por aquí, vamos a un sitio más íntimo.
- Un momento, tengo que avisar a mis compañeros.

Despliegue digno de mi categoría delictiva, hace 25 años robé una piruleta, pero fue sin querer... estoy jodido.

Había otros 2 agentes, uno en la puerta de entrada y otro estaba buscando una posible puerta trasera... hombres de poca fe.

Vamos a una sala que tiene máquina de café, a ver si al menos les da una cagalera.
Saco el mejor agua sucia de la máquina y les ofrezco, pero nada, que no quieren nada.

- Bueno, pues ustedes dirán, si es por la piruleta, lo lamento, no volverá a suceder, pero ya no la tengo.

Se miran entre ellos, creo que acaban de catalogarme como gilipollas, y no les puedo quitar la razón.

- Nos ha llegado una denuncia por el robo de un servidor que recientemente se ha activado en sus instalaciones.
- ¿Y tantos para eso? Con llamar por teléfono hubiera sido suficiente.
- Sí llamábamos al 555-55-55-55-55-512-554-555 que era el teléfono de contacto que teníamos, pero sólo nos insultaban, así que hemos visto conveniente venir personalmente.
- Pues no me suena de nada ese número.

Servidor robado, manda huevos. Pues sólo hemos puesto un servidor en marcha este año, bueno, en los últimos años... mira que le dije al Boss que era sospechoso que viniera con el cable de corriente y el de red conectados... y cortados por la mitad.

- Espere un momento que avise al Boss a ver qué me cuenta, que yo hacer que funcionen se me da pichí pichá, pero lo de robarlos debe ser otro departamento.

Pongo el manos libres para que no se hagan líos.

- Boss, soy CatLart.
- ¿Qué tal CatLart?
- Bien bien, oye... el servidor ese chulo que decías que era el regalo de reyes... ¿Dónde lo robaste?
- ¿Robar? Jajaja. No hombre no, se lo compré a Fulan Ito.
- Perfecto, es que necesito la factura. Porque tienes la factura ¿verdad?
- Sí claro, aún no la he pasado a contabilidad, la tengo por aquí. Fulan Ito me dijo que era una maravilla, ¿ya se ha roto?
- No, roto no, que se ha chivado.
- ¿Cómo que se ha chivado?
- Estaba en período de mantenimiento, registramos el servidor a nuestro nombre y el muy cabrón ha llamado a la policía.
- ¿Policía?
- Anda baja, que están aquí y querrán hablar contigo también.
- ¿¡Que está aquí la policía!?
- ¡Y tú con esos pelos Boss!. Que sí hombre, que no es para tanto, no se ríen pero parecen buena gente. Baja sin miedo, pero con la factura. Por cierto, ¿el teléfono 555-55-55-55-55-512-554-555 te suena de algo?
- No, de nada, ¿eso ahora a qué viene?.
- Nada, da igual, baja corriendo.

Les miro a ver si cambian el gesto y nada, rostro serio y de concentración.

El Boss llega corriendo, se para en la puerta, se acicala, prepara su mejor sonrisa y entra... el pobre no se ha dado cuenta que esta sala tiene las paredes de cristal y están las cortinillas subidas, aunque no es transparente del todo, si es translucido y la sombra del sobeteo que se ha pegado para acicalarse lo hemos podido observar perfectamente.

- Buenos días caballeros.
- Buenos días.
- Bueno Boss, yo casi que voy a ver si me electrocuto, que aquí no pinto nada.
- No no, CatLart, quédate por favor, que si dicen algo técnico prefiero que estés presente.

Claro claro, se les ve muy técnicos y dicharacheros.
Revisan la factura, toman notas... y al Boss le suena el móvil, Fulan Ito al aparato.

- Es Fulan Ito, está en la puerta, que había quedado para comer con él. Le voy a decir que entre para aclarar esto.

Siguen con cara de atención extrema, no sé si están demasiado interesados o es que se la suda de mala manera.

- Hola Boss
- Hola Fulan Ito.
- Perdona, no sabía que estabas reunido, espero fuera.
- No no, pasa pasa, que esto va contigo también.
- Oye Fulan Ito, el servidor ese que me vendiste...
- Una maravilla y te lo dejé super barato, casi regalado, para que luego te quejes.
- Sí, eso sí, pero es que estos señores son de la policía y resulta que dicen que es robado.
- ¿Robado? No puede ser.

De repente la policía interrumpe.

- Señores, van a tener que acompañarnos a comisaría para que les tomemos declaración.

Fulan Ito y el Boss hacen oídos sordos, no están acostumbrados a escuchar al proletariado y mucho menos diciéndoles lo que tienen que hacer.

- ¿Quién te vendió eso?
- Pues un amigo de mi cuñado, que la empresa donde trabajaba se iba a la quiebra y les daban material porque no les podían pagar lo que les debían.
- Pero tendrás algo para justificarlo, ¿no?
- No, la verdad es que quedamos en un descampado en un pueblo de las afueras, que él era de allí y no me di cuenta de pedirle nada.

Facepalm de todos los presentes, menos Fulan Ito, que se le ha quedado una cara de bobo que no podía con ella. Por cómo mira al vacío, creo que acaba de darse cuenta de que contado así... en voz alta... suena bastante sospechoso el tema.

La policía insiste elevando un poco el tono de voz.

- Señores, vengan a comisaría, que les tenemos que tomar declaración, lleven toda la documentación que puedan aportar.

Ahora sí parece que se han dado cuenta, bueno, Fulan Ito sigue con la mirada perdida, debe estar reviviendo la "venta" en cámara lenta una y otra vez.

Yo me apunto a un bombardeo, que para una vez que no quieren joderme, quiero observar el desarrollo de los acontecimientos.

- Boss, ¿voy contigo?
- No CatLart, mejor sigue con lo que sea que estuvieras haciendo.
- Susordenes mi amo. Recuerda, si alguien dice RAID, no están hablando de un mata cucarachas.

Pues nada, vuelvo a ver si la chica de la recepción le ha dado por arreglar el enchufe o directamente está allí pegada, que con las prisas me he dejado el enchufe abierto y los cables sueltos.

Llego a la recepción y sigue vida, con su sonrisa perfecta, peinado impecable, vista al frente, si hasta se sienta correctamente... es nueva, ya se le pasará.

Voy a ver si cambio el enchufe, que está demasiado negro como para que sea sólo mierda.

El Boss aparece a las 3 horas y parece contento. NotinganPrisas se libra porque ha comprado legalmente el servidor, con su facturita y esas cosas, pero Fulan Ito va a tener que dar más explicaciones de las que le gustaría. Menos mal que aún no estaba en producción el servidor, porque se lo llevaron.
Lo malo es que el Boss decidió que, aunque el servidor ya no está entre nosotros, no va a comprar otro, así que me toca estar otro año haciendo encaje de bolillos con lo que tenemos.

Así que ya sabéis, si alguien os dice que tiene un servidor chachi piruli y viene con los cables conectados y cortados, le saludáis de mis partes, que será Fulan Ito.